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Entrevista a Ester Trozzo: El teatro como herramienta para recuperar lo humano

16 abr
4 min de lectura

Entrevista realizada por Lic. Adela Acevedo Profesora de Teatro y ex Inspectora de Educación Artística

 

La profesora Ester Trozzo se posiciona como una figura fundamental en la educación artística argentina, cuya trayectoria ha sido determinante para la institucionalización del teatro como materia curricular en el sistema educativo. Formada como profesora de Teatro, Castellano, Literatura y Latín y Doctora en Educación por la Universidad Nacional de Cuyo con especialidad en pedagogía teatral, ha dedicado su carrera a transformar esta disciplina en un motor de inclusión y desarrollo humano. Como miembro-fundadora de la Red Dramatiza en 2001, ha impulsado la formación docente con un enfoque federal y colaborativo, defendiendo el valor del juego dramático y el vínculo presencial como respuestas urgentes a los desafíos de la era digital y la construcción de ciudadanía en niños y adolescentes.

Orígenes y primeros pasos en la Pedagogía Teatral

  -Ester, tu trayectoria combina la literatura y el teatro desde hace décadas. ¿Cómo nació en vos este interés por indagar en la pedagogía teatral y llevar el juego dramático a las aulas?

Yo estoy segura de que no me lo inventé; uno se conecta con realidades y con experimentos que otras personas hacían en el mundo. En los años 70, siendo profesora de Lengua y Literatura, me fui a trabajar a una zona rural de Mendoza llamada Lavalle. Como me aburría y estaba estudiando teatro en la universidad, empecé a jugar con los niños en la plaza.

Luego apareció el "Proyecto 13", que permitía realizar experiencias más allá de la cátedra. Propuse hacer teatro en el colegio secundario, y aunque al principio había dudas por tratarse de chicos que trabajaban en fincas, la respuesta fue extraordinaria. Inventábamos nuestras propias obras para que todos pudieran participar, lo cual resultaba escandaloso para algunos que preferían obras de autor, pero fue el inicio de algo muy interesante que despertó el deseo de muchos chicos por asistir a la escuela.

 

  -Mendoza fue pionera en la integración del teatro en la escuela. ¿Cómo fue ese proceso de convertir un taller opcional en una materia curricular?

A principios de los 80, quien había sido mi director en aquella escuela rural se convirtió en Ministro de Educación en la provincia y me invitó a realizar una experiencia. Así inventamos el "Área Opcional Expresiva" con talleres de música, artes visuales, teatro y expresión corporal. Los alumnos elegían dos y esos se volvían materia curricular.

 

Fue una época intensa donde hubo que dialogar mucho para que la escuela aceptara una lógica diferente: que los chicos se movieran, hicieran ruido y corrieran los bancos. Tuvimos que mostrar resultados, como la mejora en la expresión oral y la aceptación entre compañeros. Finalmente, en 1986, Mendoza se convirtió en la primera provincia del país en tener teatro como materia curricular.

La formación docente y el nacimiento de la Red Dramatiza

 - En aquellos años no existían profesorados específicos de teatro. ¿Cómo se resolvió la formación de quienes debían dictar estas clases y qué papel jugó la Red Dramatiza en este contexto?

Esa fue una etapa compleja. Los perfiles eran muy diversos: desde profesores de artes visuales que hacían títeres hasta actores que no sabían cómo trabajar con niños. En 1990, el distrito de Tandil (Pcia. de Bs As) y Mendoza fueron las primeras facultades en armar un profesorado de teatro en el país.

 

Cuando nació la Red Dramatiza en el año 2001, uno de los objetivos principales fue cuidar y orientar a estos profesorados porque necesitábamos docentes bien formados. La Red surgió como una respuesta federal ante la soledad de los docentes en las provincias y pudieran intercambiar materiales y saberes de forma gratuita y horizontal. Es un espacio de ayuda mutua, sin jefes, donde el saber circula libremente porque "el saber crece cuando se comparte".

El valor del Teatro en la formación de niños y adolescentes

 - Para alguien que es ajeno al sistema educativo, ¿podrías explicar qué le aporta el teatro a un estudiante hoy en día?

El teatro comparte con la ciencia la curiosidad y el deseo de explorar lo desconocido. Aporta la capacidad de exponerse, de decir lo que uno piensa con claridad y de descubrir la densidad de las palabras. En un mundo donde el vocabulario se empobrece, el teatro despierta la metáfora en la mente de los jóvenes.

Además, enseña a vivir con otros. Aprenden a escuchar, a estar atentos a lo que el otro propone para que la improvisación funcione y a cuidar el espacio común. Hacer un rol distinto a uno mismo es un ejercicio de empatía. Trabajar teatro con adolescentes hoy es estratégico y urgente porque ayuda a pensar con otros en un modelo de sociedad que a veces intenta aislarnos.

Desafíos actuales: La era digital y el futuro de la disciplina

  -En pleno 2026, con la omnipresencia de las pantallas y las redes sociales, ¿cuál es el mayor desafío para un profesor de teatro?

El desafío más grave es la posibilidad de desaparecer como espacio debido a discursos que desvalorizan los aprendizajes artísticos. Hay que estar muy despiertos y defender el lugar de la educación artística en las leyes.

Respecto a la tecnología, el problema no es el celular; de hecho, se puede jugar maravillosamente con él en clase. El reto es recuperar el vínculo "piel a piel", lo humano cotidiano y la socialización presencial. El teatro tiene la tarea extraordinaria de sacarnos de este "pozo de humanidad roto" y recordarnos lo humanos que somos a través de la sensorialidad y el contacto real con el otro.

 

Nota editorial: La entrevista fue transcripta de manera semi-literal y editada para su publicación, conservando el sentido, el tono y la voz del entrevistado. Se omitieron muletillas y repeticiones propias de la oralidad y se reorganizaron algunos pasajes para favorecer la lectura escrita.


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