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Programa Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles: de política nacional a fragmentación neoliberal.

Programa Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles: de política nacional a fragmentación neoliberal.

 

                                                                                                  Silvia Amaya[1]

 

Resumen 

El Programa Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles para el Bicentenario fue creado en 2008 por el Ministerio de Educación de la Nación Argentina y se consolidó como una política pública socioeducativa enfocada en la inclusión y democratización cultural de niños y jóvenes en contextos de vulnerabilidad. Basado en un modelo pedagógico colectivo de enseñanza musical, el programa fortaleció la retención escolar y la autoestima a través de la práctica orquestal y coral. De carácter federal y ampliamente participativo, la propuesta en 2015 llegó a convocar a cerca de 20.000 estudiantes y más de 2000 docentes, financiado y coordinado por el Estado nacional. Con la llegada de gobiernos de corte neoliberal y la aplicación de políticas de ajuste y descentralización, el Programa quedó en manos de las jurisdicciones, siguiendo diversos caminos de acuerdo a las decisiones y posibilidades de los gobiernos provinciales. 


Palabras clave: Políticas socioeducativas- Orquestas y Coros- dispositivo pedagógico 

 

Abstract

The National Program of Children’s and Youth Orchestras and Choirs for the Bicentennial was created by the Ministry of Education in 2008 and has established itself as a socio-educational policy focused on the cultural inclusion of children and youth in vulnerable contexts. Based on the collective pedagogical model for music education, this program improved student retention and students’ reported self-esteem through orchestra and choir performances. A federal and broadly participatory initiative, this program brought almost 20.000 students and over 2.000 teachers on board in 2015, and was fully coordinated and financed by the National Government. With the ascension of administrations of neoliberal ideologies and their austerity and decentralization policies, each jurisdiction took charge of their own Programs and followed different paths according to each provincial government’s decisions and economic possibilities.

 

Keywords: Socio-educational policies - Orchestras and choirs - pedagogical device

 

Introducción

La educación musical como política social, inclusiva y democratizadora, configura uno de los modos que definen los estados para dar cumplimiento al Art. 80 de la Ley Nacional de Educación, en adelante LEN. Allí se estipula que: Las políticas de promoción de la igualdad educativa deberán asegurar las condiciones necesarias para la inclusión, el reconocimiento, la integración y el logro educativo de todos/as los/as niños/as, jóvenes y adultos en todos los niveles y modalidades, principalmente los obligatorios. El Estado asignará los recursos presupuestarios con el objeto de garantizar la igualdad de oportunidades y resultados educativos para los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Así mismo lo refleja el Art 11 inc.t cuando prescribe: Brindar una formación que estimule la creatividad, el gusto y la comprensión de las distintas manifestaciones del arte y la cultura. 

El Programa Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles para el Bicentenario, en adelante POyC, fue creado en el año 2008 por la Dirección Nacional de Políticas Socioeducativas (DNPS) del Ministerio de Educación de la Nación. Forma parte de un conjunto de políticas públicas, desarrolladas entre el año 2003 y el año 2015, como estrategias para hacer frente a las situaciones de desigualdad devenidas de la aplicación de modelos neoliberales, tanto en el país como en la región.

 

  1. Origen y antecedentes

A la hora de definir objetivos, propósitos, alcances e implementación, la DNPS tomó como antecedentes el “Proyecto de Orquestas Infantiles y Juveniles de la Educación Pública”, que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desarrollaba desde 1998 y otras iniciativas similares, que además de orquestas incluían coros infantiles y/o juveniles, en provincias como La Pampa, Chubut, Neuquén, Santa Fe, San Juan y Santa Cruz, entre otras. Sin embargo, se suma y se torna fundamental el modelo venezolano, por su impronta social y cultural y su estatus de política de Estado. El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela fue concebido por el maestro José Antonio Abreu en 1975, y se propuso sistematizar la enseñanza y práctica colectiva e individual de la música a través de orquestas sinfónicas y coros, como instrumentos de organización social y desarrollo humanístico para niños, niñas y jóvenes. Desde 1979 el gobierno bolivariano lo encuadra legalmente, brindándole apoyo y recursos para convertirlo en un modelo pedagógico, artístico y social, con una metodología innovadora y diferenciada de la enseñanza tradicional de los conservatorios. Planteada como una educación musical-orquestal dirigida “al pueblo”, puso en tensión el histórico sentido selectivo y elitista vinculado a la enseñanza del arte. De allí que la propuesta excede lo educativo y cumple una función social, combinando el reconocimiento del derecho a acceder a la cultura con la democratización de la música clásica. Nuevamente situados en la Argentina del año 2008, el POyC se posiciona fundamentalmente desde una perspectiva de democratización de la cultura y de derecho al acceso de niños y jóvenes a “un bien cultural”, como es la Música Coral y Orquestal, en cumplimiento de las leyes vigentes. 


  1. El Programa

2.1 Objetivos 

En el marco del Bicentenario de la Revolución de Mayo, la creación del POyC constituye un dispositivo socioeducativo que tiene como fin promover el disfrute de la música mediante la formación de ensambles en escuelas. Se trata de una política impulsada por el Ministerio de Educación de la Nación que define su localización en instituciones de ciudades y barrios con población infantil y juvenil con mayores situaciones de desigualdad social y educativa. 

El Estado argentino, a través de la entrega de instrumentos musicales, introdujo a los participantes del programa en el estudio del lenguaje y la técnica, posibilitando su acceso a bienes culturales que mayormente estaban fuera de su alcance. 

Entre sus objetivos el POyC se propone: Mejorar el acceso a bienes y servicios culturales; tender puentes hacia la reinserción de los jóvenes en la escuela; colaborar con la retención escolar y estimular el contacto y el disfrute de la música. De esta manera se alcanzaron logros que excedieron ampliamente el fin principal propiciando que, a partir de la educación musical, se modifiquen ciertas conductas y hábitos, que se reflejan en el fortalecimiento de la autoestima, el aprendizaje del trabajo en equipo, la responsabilidad y la proyección hacia un futuro de posibilidades. De aquí el carácter inclusivo e igualador de esta política pública.

 

2.2 Metodología

El método de trabajo consistía en promover la enseñanza musical de niños, niñas y jóvenes; organizar jornadas de capacitación jurisdiccional, nacional e internacional para el personal docente; generar espacios de intercambio de experiencias; y transferir recursos financieros para el mantenimiento de los instrumentos musicales y la adquisición de elementos accesorios. Constituido como programa socioeducativo, el POyC presenta una finalidad fuertemente formativa, donde se establece un vínculo pedagógico original entre el sujeto que enseña, el sujeto que aprende y el objeto de conocimiento.  La concepción y posicionamiento sobre la enseñanza de la música se diferencia tanto de la educación musical tradicional (conservatorios, escuelas de música o escuelas de dirección coral) como de la que plantea el sistema educativo formal. Los sujetos que lo concretan y participan de la propuesta muestran evidencia de prácticas en las que lo social se resignifica como acceso a lo educativo, de manera que el dispositivo pedagógico se centra y organiza alrededor de la música orquestal y del canto coral. En cuanto a las estrategias pedagógicas, las investigadoras Florencia Finnegan y Adriana Serulnikov (2015) brindan datos que hacen particular la experiencia: los participantes son incorporados inmediatamente a un grupo de aprendizaje, aún cuando no supieran ejecutar un instrumento, y a los ensayos semanales del ensamble, basando el proceso de enseñanza en una lógica colectiva, que necesita de cada participante para alcanzar cooperativamente una meta común. Este “modelo colectivo de enseñanza musical” se distancia de la idea del mérito o talento y no apunta a la perfección, sino a experimentar nuevos modos de construcción del conocimiento y la técnica. Las obras se complejizan en base al avance en el aprendizaje del grupo, donde se entrelazan permanentemente lo individual y lo colectivo. El formato de enseñanza colectiva implica la necesidad de atender al conjunto y al recorrido de cada estudiante al mismo tiempo, en agrupamientos muchas veces fluctuantes y mayormente heterogéneos, planteando problemas técnico-pedagógicos desde el inicio. En este punto se convierte en una experiencia de convivencia plural y democrática, que pone en tensión la fragmentación social y educativa dominante. 

 

2.3 Implementación

En primera instancia se definía el establecimiento escolar para el funcionamiento de los ensambles, teniendo en cuenta la oferta cultural y educativa del contexto y priorizando el objetivo de contribuir a revertir situaciones de desigualdad. La propuesta estaba dirigida a estudiantes de la escuela-sede y de instituciones cercanas, incluyendo también la apertura a organizaciones locales, centros vecinales, iglesias, radios comunitarias, etc. para colaborar y contribuir con el desenvolvimiento de las orquestas. Cada ensamble contaba con un equipo de alrededor de 12 docentes y con un docente integrador, que cumplía el rol de articular  con la comunidad educativa y los distintos actores sociales, realizando el seguimiento de los alumnos y acompañando el desarrollo de la experiencia en conjunto con el Director del coro o la orquesta. Las clases se dictaban en general los días sábados por la mañana y  algunos días de semana en contraturno del horario escolar, organizando la enseñanza de talleres por instrumento y alternando momentos de ensayo general.  

La Coordinación Nacional se ocupaba de la capacitación y contratación de los profesores, que debían contar con probada formación, ejecutar una obra, dar un ejemplo de clase y realizar un coloquio. El Ministerio de Educación de la Nación, además de financiar los sueldos del personal y los recursos didácticos (instrumentos musicales), enviaba un fondo anual para su reposición y mantenimiento en el taller de luthería y una partida de insumos para el cuidado necesario (resina para las cuerdas, paños de limpieza, estuches, etc.). Los estudiantes recibían instrumentos en comodato a fin de garantizar la práctica en sus hogares. Así mismo, y como política situada en cada jurisdicción, contaba con un referente provincial a cargo de la gestión general y del seguimiento de cada una de las Orquestas y Coros locales. Por lo general, dicho referente dependía funcionalmente del área socioeducativa del organismo educativo provincial. 


3. Año 2016 y después:

Al finalizar el año 2015, el Programa de Orquestas y Coros del Bicentenario contaba con 160 orquestas y 140 coros, distribuidos en 295 escuelas primarias y secundarias en su mayoría de gestión estatal, llegando a reunir alrededor de 20.000 niños, niñas, adolescentes y jóvenes y 2500 docentes. Entre las actividades que formaron parte del Programa desde el 2008 hasta el 2015 se incluyen encuentros jurisdiccionales, nacionales e internacionales: 4 giras de la Orquesta Infantil y Juvenil del Bicentenario, 51 encuentros y la conformación de una orquesta binacional integrada por jóvenes de Chile y Santa Cruz (Argentina). Las propuestas conjuntas entre ensambles constituían una oportunidad para la retroalimentación y capacitación de los equipos docentes, avanzando sobre orientaciones y herramientas pedagógicas vinculadas a la enseñanza de la música. 

Sin embargo, en el primer semestre de 2016 bajo la administración de Mauricio Macri, el ministro de Educación Esteban Bullrich despidió al director del Programa Orquestas y Coros, al equipo técnico y la coordinación nacional, discontinuó el pago de salarios, canceló la renovación de contratos, suspendió el envío de insumos, las capacitaciones y lineamientos pedagógicos del Programa. Luego, por Resolución Ministerial N° 732/16 se crearon los fondos rotatorios provinciales que descentralizaron la ejecución de los programas socioeducativos, quedando a elección de las jurisdicciones la implementación o no de estos. Unos 237 coros y orquestas de todo el país fueron desfinanciadas y transferidas de hecho a los gobiernos provinciales, que debieron reglamentar y definir partidas presupuestarias para su continuidad.

En el año 2022 y con Jaime Perczyk a cargo del Ministerio de Educación Nacional, la Resolución 1013/22 retoma las líneas de acción de la Res 326/09 que creaba el Programa Orquestas y Coros Infantiles para el Bicentenario y resuelve la continuidad de esa política bajo el “Programa Nacional Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles” en el ámbito de la Secretaría de Educación, con el objetivo de alcanzar a las niñas, niños y jóvenes que se hayan desvinculado en forma intermitente o total de la escuela. Entre otros objetivos, el Programa se proponía promover la retención de los estudiantes dentro del sistema educativo obligatorio y propiciar el acceso a los bienes y servicios culturales, fortaleciendo la enseñanza musical a través de la constitución de orquestas y coros infantiles y juveniles. La propuesta se desarrollaría en escuelas de nivel primario y secundario, municipios y universidades nacionales, entendiendo que la experiencia en la formación musical posibilita y favorece la integración y la adquisición de los contenidos curriculares.  

 

Conclusiones

El Programa Orquestas y Coros nace en tiempos del Bicentenario de la Nación Argentina, a partir de un diagnóstico y un proyecto que prioriza la justicia educativa y la inclusión social, y constituye una herramienta fundamental para la democratización del acceso a la cultura en nuestro país. La propuesta excedió el objetivo de una didáctica innovadora y colectiva para la enseñanza de la música y aportó al desarrollo integral y a la construcción del proyecto de vida de miles de niñas, niños y jóvenes. Asimismo, creó fuentes de trabajo y fortaleció vínculos comunitarios e intercambios en el marco de las giras y conciertos.

El cambio en la orientación y prioridades de las políticas públicas que se produce a finales de 2015 deja en suspenso este Programa que, si bien se sostiene y continúa creciendo en jurisdicciones puntuales, pierde su carácter federal y con ello las garantías que implica formar parte de un proyecto educativo nacional.

 

Referencias bibliográficas y normativas:

 

Finnegan, F. y Serulnikov, A. (2015). La enseñanza y el aprendizaje como ejes de la propuesta socioeducativa. El Programa Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles para el Bicentenario (Serie La Educación en Debate / Documentos de la DiNIECE, N.º 20). Ministerio de Educación. 

 

Ramírez, B. (2018) Los derechos culturales. El Programa Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles para el Bicentenario. Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti/Seminario Mesa 32

 

Ministerio de Educación. (2009). Resolución N° 326/09. "Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles para el Bicentenario". Secretaría de Educación 

 

Ministerio de Educación. (2022). Resolución 1013/2022. Creación del Programa Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles.


[1]  Maestranda en Política y Administración de la Educación en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Licenciada en Gestión Educativa por Universidad Nacional de La Matanza. Se desempeñó como Asesora en la Dirección de Educación Artística de la Provincia de Buenos Aires, Inspectora de Educación Artística, Directora fundadora de la EEA N°3 de La Matanza, Docente de educación musical de la Pcia. de Bs. As.

 

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