La fiesta como componente del contenido teatral y como dispositivo didáctico

Mariano Scovenna
RESUMEN
El artículo analiza la integración de la fiesta al teatro educacional. A partir de una revisión teórica y normativa, propone que la fiesta posee una doble dimensión en la enseñanza del teatro: funciona como un dispositivo didáctico y al mismo tiempo como un contenido legitimado por los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios (NAP). Asimismo, el artículo toma como referencia la poética del teatro comunitario para desarrollar la noción de espacio didáctico como encrucijada donde se entrecruzan el dispositivo y el contenido. Finalmente, se presentan estrategias fuerza para transformar el aula de teatro y posicionarla como un espacio de construcción colectiva e identidad desde poéticas del encuentro.
ABSTRACT
This article analyzes the integration of celebration (la fiesta) into educational theater. Based on a theoretical and normative review, it proposes that celebration holds a dual dimension in theater teaching: it functions as a didactic device and, at the same time, as disciplinary content legitimized by the Priority Learning Core (NAP). Furthermore, the article draws upon the poetics of community theater to develop the concept of didactic space as a crossroads where the device and content intersect. Finally, key strategies are presented to transform the theater classroom and position it as a site for collective construction and identity grounded in poetics of encounter.
PALABRAS CLAVE: Teatro educacional; Dispositivo didáctico; Contenido; Fiesta; Teatro comunitario; Espacio didáctico; Educación artística
KEYWORDS Educational theater; Didactic device; Content; Celebration; Community theater; Didactic space; Arts education.
Introducción
Las sociedades del siglo XXI se mueven a un ritmo vertiginoso y en ese contexto el arte se extiende y diversifica. El teatro en la escuela es una pequeña muestra de aquellos procesos que han expandido y enriquecido el campo cultural. Cuando el teatro se enlaza o trenza con la educación, tanto el campo artístico como el educativo se agitan y nutren mutuamente configurando un nuevo campo de producción de conocimiento: el teatro educacional.
El teatro educacional no es sólo una manera más de denominar al teatro, es otra versión del teatro. Pero ¿qué quiere decir “versión”? En principio podemos advertir que este término se trata de una palabra que proviene del latín, cuyos componentes léxicos son: versus + onis. El primero significa giro, cambio de dirección o transformación; mientras que el segundo, acción y efecto. A partir de lo manifestado podemos considerar que una “versión” es la acción y el efecto de girar o cambiar de dirección en un movimiento que implica transformación. Así, el teatro educacional como una nueva versión del teatro, tiene el desafío de construir enfoques y metodologías propias que justifiquen su existencia y que lo proyecten como un espacio dinamizador del campo cultural. Los enfoques no deben olvidar que, como afirma la Ley Nacional de Educación (Ley 26206), la educación artística es un derecho que debemos garantizar a las infancias. Las metodologías, por su parte, deben basarse en la idea de que el teatro educacional es una práctica que brinda oportunidades para que los estudiantes construyan conocimiento colectivamente, mientras elaboran nuevos significados jugando, soñando, proyectando y proponiendo nuevos mundos posibles.
Posicionar al sujeto como protagonista en acción, es una fortaleza que ofrece el teatro educacional a la hora de formar ciudadanos participativos para el siglo XXI. En tiempos donde reina el individualismo, necesitamos personas empáticas que conciban la cognición como una acción comunal. Me gusta pensar que el conocimiento no sólo se construye, sino que también se conecta y se comparte. Estos individuos que exploran, experimentan y crean sentido vinculándose entre sí, también se relacionan con otros miembros de su comunidad para compartir puntos de vista y subjetividades. Al respecto, Ariane Mnouchkine (2007) afirma que concibe al teatro como un lugar de encuentro, de comunión y de identidad colectiva, un espacio en el que las personas respiran juntas, mirándose y hablándose sin pelearse todo el tiempo. Para la directora francesa, el teatro es un reflejo de lo que el mundo podría ser. Tomando como referencia estas ideas, podemos afirmar que el teatro se construye sobre una serie de encuentros que nos permiten soñar, proyectar y comenzar a construir nuestro futuro común.
Hace ya varios años que el arte escolar ha superado los enfoques que postulan que el teatro sólo favorece la expresión. En la actualidad existe cierto consenso en torno a que la presencia del teatro en el currículum se justifica porque es un saber cultural que construye conocimiento, una práctica social que pone en juego las capacidades comunicativas y simbólicas de un sujeto que se desarrolla activamente dentro de la comunidad a la que pertenece. Por todo lo dicho hasta aquí es importante reparar en que este arte es símbolo, juego y también fiesta (Gadamer, 1991).
1. La fiesta
1.1. La fiesta como formato cultural y su dimensión pedagógica en el teatro
El concepto de fiesta es profuso, de todos modos, haremos el esfuerzo de aproximarnos a él para poder señalar algunos puntos sobre los que apoyamos el presente trabajo. En varias ocasiones se ha escuchado decir que la fiesta es un espacio compartido donde el disfrute es fundamental. Por otro lado, hay quienes afirman que la fiesta tiene la potencia de crear un sentido de pertenencia uniendo a las personas en un ambiente de celebración y alegría. Estas aproximaciones casi cotidianas nos permiten distinguir hasta aquí, que este formato cultural es una herramienta poderosa para fomentar la cohesión grupal y el sentido de comunidad entre los miembros de un colectivo. Por esta razón es importante que pensemos desde dónde podemos integrar la fiesta a las clases de teatro. En el presente artículo nos proponemos abordar la fiesta desde una doble dimensión: como dispositivo de enseñanza y como contenido.
1.2. La fiesta como dispositivo de enseñanza
Marta Souto (2019) manifiesta que los dispositivos son el modo de organizar la experiencia formativa. Es decir, la manera en que se concreta una acción para que el sujeto se transforme en su dinámica personal y profesional, desarrollando sus capacidades, apropiándose de los distintos saberes mediante diferentes tipos de interacción consigo mismo y con los otros. Como dispositivo didáctico, la fiesta abre puertas que nos invitan a resolver la manera de enseñar teatro desde unos modos específicos de interacción y con formas flexibles de construir conocimiento.
Hans Gadamer en su libro La actualidad de lo bello (1991), manifiesta que la fiesta
es una duración por experimentar, que nos lleva a un tiempo diferente del cotidiano y nos acerca a un tiempo lleno y compartido. Para el autor, el tiempo nos plantea dos experiencias fundamentales. Por un lado, la experiencia del tiempo cotidiano, el tiempo “para algo”, el que se dispone y se divide porque hay que llenarlo (tiempo vacío). Por otro lado, existe la experiencia del tiempo de fiesta, que es un “tiempo lleno”, propio. Un tiempo que por su propia cualidad nos invita a demorarnos (Gadamer, 1991).
A esta altura es significativo preguntarse: ¿De qué están llenos los tiempos de fiesta? De presente y de encuentro. La fiesta funciona como una estructura posibilitante de tiempos compartidos, que invita a los participantes a relacionarse activamente, desarrollando sus capacidades comunicativas y creativas en un ambiente distendido, alegre y jubiloso.
Tradicionalmente la escuela moderna ha organizado el tiempo de la experiencia educativa apoyándose en el trabajo, los mandatos y las exigencias porque su valor está por fuera de esa actividad. Sin embargo, ¿es posible organizar un tiempo teniendo cómo pilares el ocio, el disfrute y la recreación? Autores, como Josef Pieper (1974) afirman que estas prácticas aportan al desarrollo del sujeto y fortalecen la vida en comunidad.
1.3. La fiesta como contenido
La fiesta no sólo es un dispositivo didáctico, para el mundo del teatro también es un objeto de conocimiento. La ritualidad, la performance, el convivio, el origen festivo del teatro, la transformación de los cuerpos, las máscaras y la creación colectiva son saberes del campo teatral que deben ser enseñados.
En el plano curricular, estas ideas aparecen con fuerza en los NAP de Educación Artística para el ciclo básico de la educación secundaria (2011). Allí, en el apartado correspondiente a Teatro para 1ro y 2do año, los dos ejes organizadores que estructuran el campo de conocimiento validan saberes que se pueden pensar en relación con la fiesta, tanto en su dimensión comunitaria- contextual, como práctica de producción.
● Eje: Relación de las prácticas del teatro y su contexto (La fiesta como espacio
cultural y comunitario):
○ Reconocer y valorar el patrimonio natural y cultural, material e
inmaterial, indagando en las prácticas artísticas y otros fenómenos culturales que contribuyan a la construcción de la identidad (NAP, 2011, pág.29).
○ Vincular la producción teatral con los recursos materiales y simbólicos y las problemáticas del entorno, para su proyección comunitaria (NAP, 2011, pág.29).
● Eje: Las prácticas de producción en teatro (La fiesta como un espacio de exploración, experimentación y producción de teatralidades)
○ Explorar en forma vivencial, analítica y reflexiva las posibilidades expresivas y comunicativas del cuerpo y la voz, diferenciando los recursos utilizados y sus significados en diversas situaciones de representación (NAP, 2011, pág. 30).
○ Indagar mediante la improvisación distintas posibilidades de construcción escénica de acuerdo con las demandas y necesidades grupales atendiendo al contexto juvenil. (NAP, 2011, pág. 30).
De este modo, los NAP, no sólo habilitan la fiesta como un dispositivo, sino que también la posicionan como un contenido formal de la enseñanza, estableciendo un nexo claro con conceptos clave del campo teatral como el de convivio, performance o fiesta teatral.
2. Hallazgo: La fiesta como espacio didáctico, una articulación entre el
contenido y el dispositivo
Cuando posamos la mirada en los hacedores del campo teatral para hacerla dialogar con el teatro educacional, encontramos que el teatro comunitario ha construido una poética del encuentro que permite pensar la fiesta como un espacio didáctico. Adhemar Bianchi, fundador del Grupo de teatro comunitario Catalinas Sur, manifiesta que la fiesta es una herramienta que da marco a intercambios comunitarios sostenidos por la solidaridad, alegría y participación. El director postula que durante la fiesta, la comunidad tiene incidencia porque crea canales de comunicación horizontal y esto la nutre creando un hecho cultural propio que rescata la historia y las creencias (Bianchi, 1996).
Como dispositivo didáctico la fiesta desembarca en la escuela para romper con la lógica tradicional de un tiempo calculador y proponer un tiempo lleno (Gadamer, 1991) organizado desde la horizontalidad y el encuentro, promoviendo modos de interacción donde la cognición se experimenta como hecho situado, colectivo y comunicativo. Esta manera de organizar la experiencia pedagógica construye identidad y pertenencia. Como contenido teatral, recupera la dimensión comunitaria, rítmica y ritual que dioorigen al teatro. No se trata de hacer una fiesta, sino de producirla.
3. Estrategias fuerza
Para reconfigurar el aula de teatro, la fiesta como espacio didáctico (encrucijada que articula los dispositivos y el contenido) puede ser diseñada a partir de algunas estrategias fuerza:
● Respetar el espacio grupal.
● Reconocer espacios sociales que los jóvenes utilizan para agruparse y expresarse.
● Definir temas y motivos para festejar.
● Establecer semejanzas con manifestaciones artísticas del campo teatral.
● Recuperar el valor cultural y patrimonial de las fiestas populares.
● Elegir alguna fiesta popular, que por su riqueza inspire al grupo.
● Incorporar juegos y actividades creativas que desde su dimensión narrativa o dramática fomenten la imaginación y la participación de los estudiantes.
● Proponer la construcción de espacios festivos y la exploración de los mismos desde instancias de juegos teatrales.
● Promover la colaboración y el trabajo en equipo para producir teatralidades no espectaculares.
● Fomentar la demora en el tiempo compartido, disfrutando del proceso creativo y no solo del resultado.
● Utilizar la fiesta como práctica de comunicación para intervenir colectivamente en las formas sociales y promover transformaciones en la comunidad.
● Brindar tiempos para que los estudiantes se apropien de diferentes formatos.
● Enriquecer la propuesta con diferentes aspectos que rodean al hecho de festejar (máscaras, performances, escenografías, vestuario, etc.).
● Planificar los modos en que el docente actuará como mediador.
A modo de cierre
En una época que se caracteriza por el individualismo y en la que las experiencias están obturadas, el teatro educacional tiene el desafío de construir poéticas del encuentro. En conclusión, la fiesta como espacio didáctico ofrece una oportunidad única para transformar la experiencia educativa, haciendo que los estudiantes sean protagonistas de su propio aprendizaje y crecimiento. Al integrar la fiesta en la práctica educativa, podemos crear un espacio donde la creatividad, la imaginación y la comunidad se unan para construir un futuro más inclusivo y emancipador, sin olvidar que el aula de teatro es un territorio donde el conocimiento no sólo se transmite sino que se construye, se celebra, se comparte y en su devenir nos transforma como comunidad.
Bibliografía
Argentina. Congreso de la Nación (2006) Ley N.º 26.206 de Educación Nacional. 14/12/2006. Ministerio de Educación de la Nación. (2011). Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAP): Educación Artística. Ciclo Básico de la Educación Secundaria. Consejo Federal de Educación.
Bianchi, A. (1996). Las fiestas escolares nos tenían podridos. Arte y Educación, 83–93.
Bidegain, M. (2007). Teatro comunitario. Atuel.
Bourriaud, N. (2008). Estética relacional. Adriana Hidalgo Editora.
Dubatti, J. (2015). Convivio y tecnovivio. Revista Colombiana de las Artes Escénicas, (9), 44–54.
Gadamer, H. G. (1991). La actualidad de lo bello. Paidós.
Mnouchkine, A. (2007). El arte del presente. Atuel.
Pieper, J. (1974). Una teoría de la fiesta. Editorial Rialp.
Souto, M. (2019). Acerca de la noción del dispositivo en la formación universitaria. Educación, Lenguaje y Sociedad, 16(16), 1–16. https://cerac.unlpam.edu.ar/index.php/els/article/view/3856/3919
Scovenna, M. (2017). Teatro, juego y fiesta en la escuela. En I Congreso Internacional de Educación Artística 2016. UNR Editora.


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